viernes, 24 de enero de 2014

UN TREN LLAMADO ADIÓS


En estas largas noches, miro al techo de mi habitación y se me vienen innumerables recuerdos. Uno de ellos es recordando, esa historia de verano de dos jóvenes enamorados pero cuyo tren estaba a punto de partir. El amor intenso marcó su relación, una historia diferente con discusiones continuas, pero no normales como las de cualquier relación. Sus discusiones trataban de besos y sonrisas. Noches como esta, recuerdo esa estación ferroviaria donde ese joven esperaba el tren que lo llevase hasta el olvido. Era un soldado, que como el que es llamado a filas, debía irse sin decir nada, sin reprochar y yéndose de su patria con una gran sonrisa y con orgullo. Solo podía dar cariño a su amada y haciendo todo lo posible, para que esa marcha fuera lo menos dolorosa para ambos. Ella intentaba decirle las cosas claras, pero el joven testarudo no la dejaba, solo quería besarle una y otra vez, obviando sus palabras. Y así llegó a la situación, en la que los dos ya no pudieron más y se juntaron en un largo beso, donde los dedos de sus manos fueron cogiendo forma entre los suyos, llevando a su cuerpo a fundirse con el de ella, formando uno. Era amor caballeros, era amor. Sus cuerpos transpiraban amor por cada uno de los poros de sus maravillosas pieles. 

Esa noche, el tren podía esperar un poco más, estaban juntos, se querían. Pero les perseguía esa sensación de "cuanto más cerca estaban, más lejos se sentían", como Diciembre y Enero. Esa que marca las agujas de su reloj, aumentando la velocidad de estas. Los segundos se transformaban en minutos. No es justo dijo el joven, pero debía marchar, era la hora. 

Él se despidió con un beso. Sabían que volverían a verse pero no en estas circunstancias. El frío de ese mes de Enero recorría su cuerpo. Sabía que no volvería, pero su corazón seguía latiendo como si del primer día se tratase. Subió al tren, a ese maldito tren que lo sacaba de su patria, de su tierra y de su corazón, mientras ella lo miraba desde la puerta. 

Él se fue en el tren esperando volver junto a ella, pero sin saber que ese tren solo pasa una vez en la vida.

FIN